Nadie puede sujetar
a la palabra ni siquiera
al silencio que ella encierra.
Se escapa de la condena
del poder y del asombro;
sin embargo, conserva,
al igual que la vida, la
persistencia instintiva que
le permite escabullirse de
entre los finos hilos del telar
hasta dar con el imperceptible
acto de leer.
Leer - afirma Italo Calvino-
es ir al encuentro de algo que
está a punto de ser y aún nadie
sabe qué será...